Estabilidad de las zonas en el tiempo
Diferencia entre variabilidad persistente y temporal, y por qué una zona debe confirmarse con varias fechas o temporadas antes de usarla.
Lo que aprenderá
- Qué distingue la variabilidad persistente de la variabilidad temporal
- Por qué un solo mapa puede producir zonas que no se repiten
- Cómo se comprueba la estabilidad de un patrón con varias fechas y temporadas
Una zona de manejo se utiliza durante varias campañas, de modo que su delimitación solo es útil si el patrón en que se basa se repite. La variabilidad observada en un mapa es la suma de componentes que se mantienen en el tiempo y de otros que cambian de una fecha o de un año a otro. Las zonas solo representan el terreno si se separan ambos componentes, ya que una delimitación basada en una sola fecha incorpora las condiciones de ese momento.
Variabilidad persistente y variabilidad temporal
La variabilidad persistente procede de factores que cambian muy lentamente o no cambian: la textura y la profundidad del suelo, la forma del relieve, la posición respecto del nivel freático o una compactación antigua. Las áreas afectadas por ellos responden de manera semejante cada temporada, con independencia de las condiciones de cada año.
La variabilidad temporal se debe a factores que cambian con el tiempo: la distribución de las lluvias, un período de calor, una plaga que ataca un sector, una labor ejecutada de forma desigual o la etapa fenológica en que se captó la imagen. Su patrón espacial puede ser muy marcado en una fecha y desaparecer en la siguiente.
Un mapa individual contiene ambos componentes mezclados y no permite separarlos. Una zona trazada sobre una sola imagen puede corresponder a un suelo distinto, o puede ser el rastro de una lluvia intensa caída dos semanas antes. Solo la comparación entre fechas aporta la información necesaria para decidir de cuál de las dos situaciones se trata.
Efecto del clima de un año
El clima de cada temporada modifica qué áreas del lote rinden más. En un año seco, los sectores con suelos arenosos o poco profundos, que retienen poca agua, tienden a mostrar el menor desarrollo, mientras que las partes bajas con más humedad se favorecen. En un año muy lluvioso la situación puede invertirse: las zonas bajas se encharcan y sufren falta de oxigenación en las raíces, y las lomas se benefician de un drenaje más rápido.
Las zonas delimitadas con datos de un único año extremo pueden reflejar entonces la respuesta a esa condición y no una diferencia permanente del terreno. El patrón puede ser correcto, pero describe el comportamiento del lote bajo ese clima particular. Para que la delimitación sirva para manejar, debe incorporar temporadas con condiciones contrastantes, de modo que se vea qué áreas conservan su posición relativa y cuáles la intercambian.
Evaluación de la estabilidad
El análisis habitual compara los mapas de varias fechas o temporadas con un procedimiento que consta de los pasos siguientes.
- Se toma una misma variable en cada fecha, preferiblemente en la misma etapa del cultivo, para que la comparación no mezcle fenología con terreno.
- Cada mapa se expresa en valores relativos, por ejemplo como el cociente entre el valor de cada píxel y la media del lote en esa fecha. Así se elimina el efecto que desplaza todo el lote hacia arriba o hacia abajo y queda solo el patrón espacial.
- Se calculan, para cada píxel, la media y la variación de ese valor relativo a lo largo de las fechas.
- Se clasifican los píxeles: aquellos con valor relativo alto o bajo de manera consistente se consideran estables; aquellos cuyo valor pasa de un lado a otro de la media del lote o varía mucho de magnitud entre fechas se consideran inestables.
A modo de ejemplo, con valores ilustrativos, un sector que obtiene 1,08 veces la media del lote en tres temporadas distintas se clasifica como zona estable de alto desempeño. Otro que obtiene 1,10, 0,95 y 0,90 veces la media no puede asignarse a una zona confiable, porque su posición depende del año.
Una medida complementaria es el coeficiente de correlación, píxel a píxel, entre los mapas de dos fechas: valores elevados indican que el patrón se conserva, y valores bajos que cambió. También conviene confirmar que la imagen de cada fecha esté libre de nubes y sombras, ya que un artefacto de la medición aparece como inestabilidad aparente.
Mapa de un lote ficticio en tres temporadas consecutivas. Una zona baja, marcada con puntos, aparece en las tres temporadas, mientras que una mancha baja aparece en una sola. Al superponer los mapas se cuenta en cuántas temporadas cada celda resulta baja: la zona persistente se distingue de la mancha temporal. En el último paso queda solo la zona confirmada, con su contorno, y la mancha temporal se descarta. Los datos son ilustrativos.
Vigencia de la delimitación
Que un patrón sea persistente no significa que lo sea indefinidamente. La nivelación del terreno, la instalación de drenajes, la subsolación o la renovación del cultivo alteran los factores que sostienen la variabilidad, y las zonas delimitadas antes de la intervención pueden perder vigencia. Se recomienda revisar la delimitación tras cualquier obra de ese tipo y, en ausencia de ella, cuando se acumulen nuevas temporadas que permitan reevaluar la estabilidad.