8 preguntas sobre radar de apertura sintética. Cada respuesta muestra una explicación. Su resultado se guarda solo en este navegador.
El radar es un sensor activo y no depende de la luz del sol. Las gotas de una nube son mucho más pequeñas que la longitud de onda, por lo que las microondas las atraviesan casi sin alterarse.
La penetración en el follaje aumenta con la longitud de onda, de modo que la banda L llega más hondo que la C y la X. Las bandas cortas suelen ofrecer mayor detalle espacial.
Se trata de una reflexión especular: una superficie lisa actúa como un espejo y desvía la onda lejos del radar. En consecuencia, el agua en calma devuelve muy poca señal.
Los decibeles son una escala logarítmica en la que 10 dB equivalen a multiplicar la potencia por 10. De manera análoga, 3 dB corresponden aproximadamente a duplicar la potencia.
La dispersión de volumen en hojas y tallos orientados al azar convierte parte de la energía en polarización cruzada. Por esa razón, esta señal responde a la estructura de la vegetación.
El moteado resulta de la suma de ecos coherentes con fases aleatorias, y no depende de un defecto del instrumento ni de diferencias del cultivo. Se reduce promediando, a costa de resolución.
Detrás de una cima o de una ladera empinada la onda no llega y no hay eco. Esa zona no contiene información, por lo que no corresponde interpretarla como agua ni como suelo.
El agua bajo el follaje puede producir un doble rebote que aclara la imagen, sobre todo en bandas largas. Dado que la estructura del follaje, la banda y el ángulo de observación también modifican el brillo, la interpretación requiere confirmación con información de contexto.